Lo que empezó siendo un recurso se ha convertido en una moda y todos
quieren sacar su acortador de URL. Ya lo hace WordPress, flickr, Google,
Youtube, etc., y muchos servicios más. Hasta tal punto llega esto que si quieres te
puedes montar tu propio acortador de URL, pero alguna vez se han preguntado dónde
van las letras cuando acortamos las urls? En efecto, se pierden. Es una pena
desperdiciar algo tan valioso para la educación de niños de entre 3 y 12 años
de la escuela de Santragrachi en Howrah, Calcuta.
La agencia Ros ha creado una acción
conjunta con la ONG Lights of Hope. Cada vez que alguien utilice el acortador
de URLs que ha creado la agencia, utilizarán las letras que sobran para ir
escribiendo “El libro de las letras perdidas”.
Lola Rosa Sánchez

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